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A muchas personas le cuesta creer que con solo consumir ciertos alimentos, su concentración y memoria pueden mejorar. Lo cierto es con frecuencia se han visto agobiados por la carga laboral y las tareas diarias que les corresponden y para ellos cualquier apoyo es bienvenido. Lo que no esperaban era que con pequeños cambios en la dieta o sumando algunos ingredientes todo puede cambiar. Y la ciencia lo avala.
A continuación enumeramos una serie de alimentos que con certeza te ayudarán a concentrarte y mejorarán tu memoria, todos elegidos para formar parte de esta lista gracias a que tienen soporte científico comprobado.
La epicatequina, un antioxidante natural de tipo polifenol que abunda en el chocolate oscuro, ha demostrado en múltiples estudios científicos su capacidad para mejorar la formación de la memoria y el desarrollo cognitivo. Además, es un excelente modulador conductual en humanos y favorece la salud cardiovascular.
El doctor Alexander Sokolov publicó en la revista Neuroscience & Biobehavioral Reviews, un trabajo realizado en el 2013 en el que confirma que este producto ayuda en la formación de nuevos vasos sanguíneos a nivel cerebral, especialmente en personas mayores, evitando la aparición de enfermedades como la demencia y el Alzheimer. También quedó demostrado que las funciones neuronales mejoran, haciendo que los individuos estudiados obtuviesen buenos resultados en pruebas de concentración y terapia conductual.
La histórica bebida también ha probado su valía en el campo de la neurociencia. La revista médica Metabolic Brain Disease publicó un ensayo (Agosto, 2018) en el que comprobaban el efecto de distintos tipo de café sobre la memoria y la atención, estudiando varios grupos de mujeres que consumían café con regularidad. Este artículo reveló que el café tiene efectos beneficiosos en la atención, la habilidad cognitiva general y la memoria. Además asegura que el tipo Robusta es más efectivo que el Arabe o Qahwa.
Los efectos tradicionalmente asociados al consumo de té, como la activación de la claridad mental, la función cognitiva y la concentración, parecen tener fundamentos científicos válidos. Numerosos estudios han analizado el comportamiento de varios componentes del té verde, especialmente fitoquímicos, y han verificado sus beneficios sobre el humor y el desempeño cognitivo. La doctora Christina Dietz y sus colaboradores publicaron en Current Pharmaceutical Design un ensayo clínico demostrando que estos componentes combinados mejoran el comportamiento en tareas a largo plazo muy demandantes, aumentando la alerta y el vigor.
Dejamos atrás las bebidas y comenzamos con los sólidos. Los frutos secos tienen un efecto de protección neuronal comprobado, sobre todo las almendras, avellanas y nueces, sobre las cuales se han realizado muchos trabajos de investigación. La revista Pharmocology Research presentó un trabajo en el que se demuestra como estos tres tipos de frutos secos no solo evitan las neuropatías centrales sino que colaboran en la neurogénesis, fundamental para la memoria y la concentración. Existen otras investigaciones, como la del Doctor Melo publicado por International Journal of Developmental Neuroscience, que llegan a afirmar que la ingesta materna de frutos secos acelera la maduración cognitiva y facilita la memoria en sus hijos al alcanzar la adolescencia.
Si bien en este caso la literatura científica no es tan amplia, algunos estudios han demostrado que el aguacate, o Persea americana, posee un perfil bioquímico y nutricional extraordinario, lo cual favorece su rol como antioxidante cerebral y ha llegado a establecerse como uno de los famosos “superalimentos” disponibles. La revista suiza Antioxidants publicó en el 2019 un trabajo hindú que valida la forma en que los componentes bioactivos del aguacate actúan como antiinflamatorio cerebral, ayudando a mejorar las acciones cognitivas, entre las cuales están la memoria y la concentración.
Las proteínas aportadas por los huevos ayudan en los trabajos que requieren mayor concentración. Esta afirmación es posible gracias a un trabajo publicado en Nutritional Neuroscience (2018) en el que se estudiaron los efectos de distintas proteínas sobre animales de experimentación a la hora de resolver tareas complejas para ellos, como salir de un laberinto. Los animales alimentados con proteína del huevo obtuvieron mejores resultados que aquellos que recibieron proteína vegetal. Estos resultados pueden extrapolarse a los humanos, aunque se requieren nuevas investigaciones.
Los animales de experimentación también nos han ayudado a probar los beneficios de los plátanos sobre la concentración y la memoria. Un ensayo aparecido en la revista paquistaní de ciencias farmacéuticas (2017), demostró que la pulpa de la banana administrada a ratas albinas actúa como ansiolítico y antidepresivo, fortaleciendo además la memoria gracias a sus efectos antioxidantes.
Numerosos estudios clínicos sugieren que la ingesta de pescado, especialmente los de carne azul, enlentecen la pérdida de la cognición global y la memoria, gracias a su alto contenido en ácidos grasos omega-3 de cadena larga, Un metaanálisis publicado en American Journal of Epidemiology durante el 2018, reunió muchísimos datos disponibles y llegó a la conclusión de que el consumo frecuente de pescado es sumamente beneficioso para el cerebro humano, colaborando con la concentración y la realización de tareas complejas.
El alto contenido en proteínas y complejos vitamínicos B, hace de las carnes rojas un excelente alimento para la concentración y la memoria, siempre y cuando se consuma en cantidades ideales. Esto es más evidente en personas mayores, cuyas funciones cognitivas parecen mejorar cuando se incrementa de forma modesta la cantidad de carnes rojas magras que consumen. Así lo afirma un estudio publicado en el 2015 por la revista Trials, en la cual además sugieren que un pequeño incremento en la cantidad de carne ingerida más un plan de ejercicios, fortalece la memoria, la concentración y evita el Alzheimer.
Por último, no podemos olvidarnos de los vegetales. Los nutrientes y sustancias bioactivas en los vegetales de hojas verdes ayudan a evitar la pérdida de funciones cognitivas si se consume al menos una porción diaria. La Academia Americana de Neurología, a través de su órgano de difusión oficial Neurology, publicó en el 2018 un estudio en el que se analizan muchos de los componentes de los vegetales, incluyendo vitamina K, β-carotenos, luteina, nitratos, folatos, ɑ-tocoferol y kaempferol, y demuestran que al ingerirlos se mejora el estado de alerta y la realización de tareas precisas, además de fortalecer el cerebro, protegiéndolo contra enfermedades degenerativas.
Muchos de estos alimentos son consumidos con frecuencia por todos nosotros, pero otros no tanto. Por ende, balancear mejor la dieta nos asegura una mejor concentración y un desempeño laboral destacado.




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