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El yoga y la transformación cuerpo-mente

El yoga y la transformación cuerpo-mente

El yoga se considera una terapia corporal con fines no solo físicos sino también mentales. Millones de personas alrededor del mundo practican esta disciplina tradicional de la India como forma de meditación, relajación y ejercicio. Sin embargo, no todos conocen los efectos reales que el yoga tiene sobre nuestro organismo ni cómo los logra. Por ello, un grupo de investigadoras norteamericanas en psicología se dio a la tarea de recopilar la mayor cantidad de información disponible en la red para analizarla y tratar de explicar su funcionamiento.

Las doctoras Mary S. Tarsha, del Instituto Kroc en la Universidad de Notre Dame, y Sohee Park, del departamento de psicología de la Universidad Vanderbilt, se unieron a la Dra. Suzi Tortora, famosa terapista de danza en movimiento y especialista en el campo del desarrollo y la salud mental infantil, para organizar de forma sistémica la evidencia empírica asociada a las terapias enfocadas en el cuerpo y la mente, incluyendo el yoga, evaluando los resultados de su práctica en el estado emocional, psicológico y físico de las personas que las realizan con frecuencia. Este estudio fue publicado recientemente por la revista Frontiers in Psychology (Enero, 2020) y sus conclusiones son muy interesantes.

Las terapias corporales han sido parte integral de la medicina tradicional durante siglos. Existen evidencias de su uso en la antigua Grecia, India, China y en las naciones árabes e islámicas. Muchos de los países en desarrollo aún confían en varias de estas técnicas ancestrales para tratar a sus enfermos y en el mundo occidental se han popularizado como complemento de la medicina moderna y también para ejercitarse. El yoga siempre ha sido de las más reconocidas entre estas terapias, pero los efectos de su aplicación a nivel mental no habían sido estudiados de forma tan extensa pese a sus reconocidos beneficios como entrenamiento físico y en el estado conductual del individuo.

Siempre se había creído que la relación entre el cuerpo y la mente era unidireccional, es decir, el cerebro controla e influye sobre el cuerpo más no al contrario. Sin embargo, hay nueva evidencia afirmando que la comunicación entre el cerebro y el cuerpo es bidireccional, aún con el cerebro mandando, pero recibiendo “sugerencias” o “informes” desde el resto del organismo que pueden alterar sus órdenes. Este mecanismo de comunicación interna parece llevarse a cabo por tres vías diferentes: el sistema nervioso autónomo, el sistema endocrino y el sistema inmune. Esta nueva información es la base del análisis realizado por las investigadoras.

En el estudio publicado, el yoga se estableció como una terapia no táctil y auto aplicada, a diferencia de los masajes o la reflexología, que son administrados por un tercero, o la meditación, que no requiere contacto físico alguno. Esta disciplina cuenta con una serie de posturas corporales, con dificultad variable, que se combinan con un estricto control de la respiración, los sentidos y mucha concentración. Pero, ¿cómo logra el yoga mejorar nuestro estado físico y mental?

Se han descrito varios mecanismos a través de los cuales el yoga puede contribuir a la reducción de la sintomatología en varios cuadros patológicos, tales como dolor crónico, lumbalgias, esquizofrenia e incluso cáncer. La modificación de las ondas cerebrales durante la realización del yoga es uno de los más importantes. También se han descrito reducción de las cifras de presión arterial, tanto sistólica como diastólica, y si se practica de forma permanente, se puede evidenciar un descenso importante en los niveles de colesterol en sangre. Todos estos cambios se traducen en una mejor condición física y psicológica de la persona. De hecho, estos estudios demuestran que los cuadros depresivos y ansiosos se controlan mejor en aquellos individuos que hacen yoga con regularidad.

No obstante, algunos reportes indican que solo aquellas personas que lograban una concentración óptima eran capaces de mostrar mejoría clínica de sus patologías. Incluso algunos pacientes esquizofrénicos empeoraban con la meditación profunda, quizá como consecuencia de la comprensión de su propio estado mental anormal. Por ello se recomienda que la práctica del yoga en personas previamente enfermas sea complementada con un adecuado tratamiento médico y apoyo psicológico. Es recomendable la realización de nuevos ensayos para dilucidar las estructuras que yacen dentro de nuestro cuerpo y favorecen las acciones del yoga, pero sin lugar a duda es conveniente para la salud.

Sea como sea, las doctoras que realizaron este metaanálisis concluyen que el yoga, junto a otras terapias corporales, pueden ser efectivas para minimizar los síntomas de muchas enfermedades y para mejorar el estado físico y mental del individuo, proponiendo que esto se logra gracias a la ruta bidireccional que existe en el organismo: el cerebro controla nuestro organismo y a su vez el cuerpo es capaz de influir sobre la mente y tiene el potencial de cambiar nuestro estado psicológico. Pese a esto, no debemos olvidar que para alcanzar dicho efecto es necesario perfeccionar la técnica del yoga y no es posible hacerlo sin una constante práctica.

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